| Hasta
la segunda mitad del siglo XX, los oficios artesanos eran muy
populares en muchos pueblos de la Sierra Norte. La alfarería
destacaba entre todos, pues las tierras arcillosas del sur de
la comarca proporcionaban una buena materia prima.
En Cogolludo está reconocida
internacionalmente la fabricación de cántaros
y botijas con diseño propio, y así se reconoce
en las escasas piezas de museo que son buscadas por coleccionistas.
En la actualidad, está en funcionamiento el Talles
de las Artes, que trabaja el barro, con técnicas tradicionales,
y elaboración del diseño propio, además
de dispensar en una tienda objetos de forja, cuero y madera
de artesanos próximos a la zona.
La artesanía de la piedra
tiene en la actualidad su mejor exponente en Jadraque, donde
sus artesanos trabajan sobre alabastro, dando forma decorativa
a este material procedente de las canteras del entorno. Antiguamente,
se trabajaba el alabastro de Cogolludo y Torrebeleña,
y era muy apreciado para la construcción, como elemento
para suelos, combinando los diferentes colores para hacer
dibujos geométricos de gran valor decorativo.
Los trabajos sobre metal se
hacen todavía en Sigüenza, donde existen talleres
de cincelado y tiendas abiertas al público.
Son famosos los espejos de latón y cuadros de este
material con decoración floral en su interior. También
en esta localidad existen talleres artesanos de joyería.
La forja sigue trabajándose
en Miralrío de forma artesanal, y en Sigüenza
queda algún taller. No obstante, aunque no se
trabaje para venta directa al público, quedan artesanos
del hierro en Espinosa de Henares...
De los trabajos textiles quedan
referencias de instalaciones artesanales en publicaciones
antiguas. De los talleres existentes antaño
en Guadalajara, Jadraque, Cogolludo, Cifuentes, Budia y Sigüenza,
tan solo en la actualidad se encuentra un taller de alfombras
a nudo en Sigüenza.
La artesanía de la madera
ha dejado de trabajarse en la confección de muebles.
Existieron talleres de máscaras en Arbancón
y Almiruete. Se trataba de la confección de
caretas de madera de vivos colores, que se utilizaban como
elemento decorativo de los “botargas”, fiestas
populares que todavía se celebran en varios pueblos
de la Sierra Norte.
En Roblelacasa se trabaja la madera en la confección
de juguetes y otras piezas artesanales pequeñas.
El cuero es el material utilizado
para actividades tan diversas como la marroquinería,
el repujado, la elaboración de guadameciles, la botería,
la albardonería y la guarnicionería.
En la Sierra Norte hay artesanos en Roblelacasa, con un proceso
que incluye desde la preparación de la piel y el tinte
hasta el acabado del producto final. En Sigüenza queda
un artesano que trabaja la botería, cuyos productos
se distribuyen en España y se exportan al extranjero.
A pesar de haber tenido una
amplia repercusión la actividad artesana, y estar pasando
en la actualidad por un período decadente, la
vuelta al mundo rural de artesanos tradicionales se da de
cuando en cuando, y es posible que el viajero se vea sorprendido
con alguno de estos artistas que han elegido mejorar su calidad
de vida, más en contacto con la Naturaleza, y retornan
a los pueblos estableciéndose en pequeños talleres.
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